Iniciaré comentándoles que hace rato comenzó con balbuces muchos más claros, siendo el primero “teta” y luego “tete”. Posteriormente s
iguió con el diminutivo de su nombre (sin hacer énfasis en la r) papa y mama. Suelta retahílas incoherentes para nosotros, pero que al parecer está llena de un montón de significados para ella.
También identifica al gato, a los perros y al loro de juguete que cuelga en la entrada a la puerta del cuarto, los cuales busca con la mirada cuando se le pregunta por ellos.
En cuestiones de gateo inicio con los rollos, y luego se desplazaba reptando, como soldado atravesando pista de pruebas, ya en este último mes ha comenzado a levantarse sobre las rodillas y a desplazarse así, lo que me parece que maltrata mucho, ya que las mías me quedan doliendo cuando trato de desplazarme junto con ella en la misma posición.

Hace más de cuatro meses tiene un caminador, en el que ya aprendió a desplazarse por toda la casa y hace tres semanas comenzó a pararse sola, eso si sosteniéndose de algo, porque aún no tiene equilibrio ni fortaleza para hacerlo sola con sus pies.
Se ha enfermado de gripa, parece que hay una epidemia, pero no ha sido tan grave, lo que si la ha afectado un poco más al igual punto que a la mamá, so
n las indisposiciones que vienen con al salida de los dientes. Ya lleva dos abajo y los de arriba están asomando. Ya tiene su cepillo de dientes, que prefiere chuparlo y no se deja barrer el sucio de esos dos “granitos de arroz” que asoman en sus encías.
Lo que si nos ha dado más dura es esa adicción que tiene con el seno, en las noches, que es cuando puede compartir con la mamá debido al trabajo, quiere pasar pegado a él. No quiero imaginarme cuando llegue el momento en que haya que quitarle el seno lo difícil que será el proceso. Quien tenga recomendaciones al respecto les agradecería.
Pero por lo demás, come todo lo que se le de, hasta los remedios recibe sin chistar. Parece que ese es un placer que ha heredado de los padres.
Este mes cumple los 10 meses, y desde ya los abuelos Huor y Rían están apoderados de los preparativos para la fiesta de cumpleaños, cuyo motivo hemos decidido Idril y yo serán las Hadas, puesto que no queremos Hello Kittyes ni ninguna otra figura moderna y comercial que no esté ligada al maravilloso mundo de la fantasía.





En la última visita al mar, en Coveñas, con papá, mamá y el bisabuelito paterno.